Posteado por: eticaperiodistica | mayo 19, 2008

Debate sobre la relación del periodista con sus pares y el medio

 

La utilización de fragmentos textuales o modificados en algunos pasajes sin citar la pertenencia de su autor constituye plagio y es una práctica desleal para con quien trabajó el tema y también para con el público. Las atribuciones deben ser claras y precisas.

 

El trabajo periodístico no significa sumisión de conciencia, por el contrario el hecho de trabajar para una empresa que tiene su línea o determinación editorial no implica que se deban dejar de lado convicciones y principios, cualquiera sea la índole de los mismos. No podremos ser obligados a escribir sobre aquello que nos violenta en esas convicciones o principios o que sabemos que no responde a la verdad. Tampoco seremos obligados a firmar las producciones a las que se hubiera modificado por sobre los criterios habituales que responden a la coherencia de una edición. Estas razonables y fundadas negativas no podrán justificar, por parte de las empresas para las que trabajamos, sanciones de ningún tipo.

 

Los periodistas tenemos derecho al respeto por la integridad de nuestras producciones y al reconocimiento de nuestra creación intelectual. Este derecho comprende el de permanecer anónimo o valernos del uso de un seudónimo.

 

La cláusula de conciencia -que comprende lo enumerado en este ítem- podrá ser invocada de manera individual pero esta Declaración de Principios incluye el compromiso de reclamar y gestionar, junto a otras organizaciones del país, para que las empresas reconozcan nuestro derecho a disentir con la línea editorial y que ese disenso pueda ser expresado por el mismo medio cuando en asamblea de trabajadores la mayoría lo solicite.

 

Rechazamos la censura y las diversas formas de presión y condicionamiento que generan autocensura. Debemos denunciar estos mecanismos y tomarlos como problemas que afectan al conjunto de los trabajadores de un medio en cuanto al compromiso con la verdad.

 

Los periodistas distinguiremos la información obtenida de distintas fuentes de aquellas que son nuestras opiniones personales. Tenemos todo el derecho de emitirlas pero con la aclaración de que así lo hacemos.

 

Los periodistas debemos rechazar el ejercicio de funciones, tareas y beneficios que nos coloquen en situación de vulnerabilidad respecto de nuestra independencia e integridad profesional.

 

La aceptación de viajes que sean pagados por organizaciones privadas o espacios gubernamentales condiciona la independencia de la información. Es conveniente que sea el medio de comunicación el que se haga cargo de los costos de las coberturas y que la tarea del periodista sea ejercida en cuanto a lo que prevé el convenio colectivo de trabajo. Cuando no sea de esa forma las crónicas de viaje deben dar cuenta de que formamos parte de una comitiva solventada por esferas públicas o privadas.

 

Los periodistas no aceptaremos dinero ni regalos por publicar información. En este último caso deberemos rechazarlos explícitamente, tal vez con la excepción de aquellos de poco valor económico.

 

Los periodistas no debemos utilizar de manera anticipada y en beneficio propio las informaciones que conocemos. Cuando existe un interés personal sobre una información o nos sentimos ante un conflicto que nos pone en situación de vulnerabilidad debemos excusarnos de trabajar en el tema y pedir ser reemplazados por un colega de la redacción.

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